La unión hace la fuerza

Fue hace un mes el día que presencié un conflicto por la casa de mi abuela. Ese mismo día terminaba mis labores como estudiante y abría el paso a el hogar de mi abuela. El camino era sereno y monótono, lo regular. La radio estaba en su mínimo volumen y mi mamá mantenía la mirada en el camino mientras manejaba con el seño fruncido.

La casa de mi abuela está cerca de donde vivo, pero el tráfico de autos hacen que llegar sea tardado, pero aun así nos gusta verla seguido. Cuando nos adentramos a la colonia y con mas cercanía a su avenida, nos percatamos que había una sinfonía a lo lejos. Eran los vecinos del frente con una gran bocina retumbante.

Estábamos disgustadas por el inmenso ruido que emanaba, pero decidimos no tomarle importancia por mas difícil que fuera. Sin en cambio, mi abuela demasiado molesta tomó su teléfono y con voz rasposa y cansada llamó a la policía pidiendo una patrulla, la cual se demoró mas de diez minutos.

Esta al llegar y saber qué hacer fué directamente al frente y pidió «amablemente» que se retirara la bocina. No solo mi abuela estaba reclamando, había más de nueve vecinos que dieron sus quejas sobre el asunto. Desde ese día no volvieron a poner música, o al menos a ese nivel de volumen.

Esto es uno de los muchos problemas que se viven en nuestra comunidad y uno como ciudadano debe participar y contribuir por su mejora, uniéndonos como compañeros y comunidad para prevenir y lograr demasiadas hazañas como un pueblo democrático. Problemas como la contaminación, la escases de alimentos, robos y delincuencia deben ser tratados no solo por autoridades, sino también por la sociedad que tal vez no sea la principal causa, pero contribuye a que se siga prolongando mas y mas en todo el país. Siendo uno el cambio de lo que se cree correcto, con todos unidos seremos no solo la diferencia, sino el cambio absoluto.